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Alain Concepción: «Decía Homer Simpson que toda la música se inventó en 1974»

El solicitado cantante de Amorebieta aprieta en el soul adulto en su tercer álbum como líder, ‘Holding Love’, que está en proceso de preventa

Viernes, 2 de enero 2026

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Alain Concepción Romero (Amorebieta, 1982) es un músico todoterreno cuya actividad laboral llega más allá de lo meramente artístico en este negocio. Ha militado en grupos de rock metalizado como Heyser, Villano Vudú, Psichodelical Dèja Vu, Blackhearth y más. Y nos apunta el artista: «En Blackhearth sigo en activo. Además he sido cantante de Jardín Infierno, de Delion… Hoy en día estoy en el proyecto Jazz For Children, que lidera Noa Lur».

Del metal moderno al jazz para niños, pasando por la faceta que nos ocupa, la de cantante y compositor de soul, pues en tal estilo podríamos encuadrar su nuevo álbum en solitario, el tercero como líder y el primero a su nombre, ‘Holding Love’, grabado de rebote, con resultados de altura (esa banda tan profesional tocando en directo en el estudio), elaborando balada soul con poso jazz (‘Wasted promises’), soul adulto setentero bien traído y con buenos coros (‘Strange’), canción con potencial comercial, pero en inglés, a lo Whitney Houston, Babyface y demás (‘Anymore’), blusoul vía Bobby Blue Bland, Latimore, etc. (‘Don’t wanna be like you’), soul de seda a lo Al Green y similar al de su expareja Eder Portolés, con quien trabaja a menudo (‘Love’) o una fiel cover del difícil ‘What’s going on’ de Marvin Gaye.

 
 

Es un disco de amor y copiamos de la hoja de promoción: «Un viaje hacia dentro. Hacia lo que duele y hacia lo que salva. Un mapa emocional trazado con heridas. Luces y preguntas. Un abrazo lento. Un renacer». Y añade: «’Holding Love’ es un álbum sobre la transformación interior. No habla del amor romántico, sino del proceso de sostenerse a uno mismo cuando todo se rompe: lo que dejamos atrás, lo que nace, lo que duele y lo que finalmente se revela como verdad. Es un disco íntimo y profundo que transita desde la intuición…».

Ya está subido a redes y la intención del cantante es montar una preventa para financiar su publicación física en febrero. Hablemos con Alain…

– ¿Cómo se pasa de ser fan del metal a ejecutante de soul adulto?

– Como todo lo que hago en la vida, creo que va llegando de una manera natural. Quizás esa curiosidad extrema me lleva a experimentar y a profundizar en todo lo que hago. Cuando llegué a la música negra, hace casi veinte años, porque mi primera formación fue The Soul Risers, en 2008, incorporé esa manera cruda y real que tiene a todo lo que interpreto. Hoy en día suelo decir que solo hago heavy metal cuando me pagan. Me supone bastante esfuerzo, ja, ja, ja…

– Tu estilo me suena muy setentero. ¿En la música está todo inventado?

 
 
 
 

– Decía Homer Simpson que toda la música se inventó en 1974, que ya no se podía hacer más. Creo que no andaba desencaminado. En definitiva, las referencias lo son todo y las personas que crean estilos musicales nuevos lo único que hacen es aprovechar que su público no ha escuchado lo mismo que ellos.

– Ya.

– De eso trataba la British Invasion, ¿no? Fueron los Rolling, los Beatles, The Animals y demás a Estados Unidos para descubrir a los blancos la música que se hacía allí, pero que no escuchaban simplemente porque quienes la hacían eran negros. «Qué buena música hacen estos británicos», decían.

– Ya, ja, ja, ja…

– Creo que el comportamiento humano tiene esa tendencia: esperar a que otros nos digan lo que debemos escuchar o que nos descubran maravillas. Pero no todos hacemos ese trabajo de arqueología e historia. Por eso la melomanía global suele ser una virtud para hacer magia con la música.

– Ya has subido un nuevo disco a redes, pero en febrero sale en físico, en vinilo. ¿Por qué?

– La idea es que salga por febrero en físico, sí. Es fácil de entender: para un artista independiente, subir un disco a plataformas digitales supone muy poco dinero, o como mucho una suscripción anual a una distribuidora.

– Ya, haces bien.

– Sacar el formato físico es una inversión que no te va a dar dinero, como mucho esperas amortizar su precio de fabricación. Si tuviese dinero lo sacaría a la vez que lo subo a redes. En realidad, haré una pre-venta para poder poner en marcha la fabricación.

– ¿Y no sería mejor al revés? ¿Primero ofrecerlo sólo en físico para que lo compren los interesados, y luego subirlo a plataformas para todo el mundo?

– Prefiero que me escuche la gente. Es más: lo más importante para mí es que me descubra gente nueva. Eso hoy en día no se consigue vendiendo discos. He trabajado en todos los ámbitos de la música, incluyendo el sector discográfico y las tiendas de discos. He tenido que tirar cajas y cajas de CDs que no se vendieron y que no se iban a vender de diferentes grupos, por haber hecho tiradas de 1.000 unidades.

-Ya.

– En un principio pensé en no fabricar, pero hay gente que me ha insistido y al final para mí esto es eso: un detalle con quien todavía colecciona y le hace ilusión tenerlo en físico. Seamos honestos, nadie en su sano juicio se gastaría 1.500 € en fabricar 200 o 300 vinilos para vender como mucho 100. No salen las cuentas.

– Los grupos americanos de hardcore cuando empezó Internet protestaban, o se resignaban, y decían: la gente no va a pagar por un disco que puede oír gratis on line.

– Tenían razón. La fabricación simplemente le sale rentable a la fábrica o a la gran industria que sigue haciendo tiradas masivas porque sabe que los fans de los ídolos van a comprarlos como merchandising. La gente no tiene reproductores de CD en casa y no todo el mundo compra vinilos. Mi época de grabar maquetas para vendérselas a amistades y a la familia ya pasó..

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– ¿’Holding Love’ es tu tercer disco en solitario?

– Sí, sería mi tercer LP. Esta vez solo a mi nombre. Diría que es una continuación de ‘R’, aunque tenga también mucho soul, como tenía ‘Life songs’. En ‘R’, mi primer disco, aunque su estilo estaba más cerca del A.O.R., también había una versión de Luther Vandross y yo en realidad quería buscar este sonido que he conseguido en ‘Holding Love’, más cercano a la música que se hacía entre 1978 y 1982. No descarto volver a grabar como Soulmen & Women, que es el nombre de mis formaciones más grandes, de trece a catorce músicos.

– ¿Quién te acompaña en el nuevo disco, ‘Holding Love’?

– José Gallardo al saxo, que participa en una inmensidad de proyectos y que actualmente es el saxofonista de la banda Tik-Tara. Aritz Luzuriaga al bajo, también de Tik-Tara, me ha acompañado en los Soulmen y en otros proyectos, siempre en directo, porque hasta ahora no habíamos grabado nunca. Bjorn Mendizabal a la batería, que ya grabó conmigo en ‘R’ y nos conocemos desde hace muchos años. Es un grandísimo batería, sobre todo para conseguir ese groove cercano a Jeff Porcaro de Toto. Es el imprescindible. Hoy en día es el batería de Avalanch y de Quaoar, que vuelven este año.

– Sí, hace poco entrevistamos a su cantante, Iñigo López Agudo, también cantante de Aguanieve y de Samaria Gospel Singers, y nos lo confirmó.

– A la guitarra va Mikel Lazcano, un amigo por coincidir desde hace años en romerías y otras actuaciones. Nunca había grabado con él y ha sido una grandísima sorpresa. Le conocía por su grandísimo sonido roquero y su gran puesta en escena, pero me ha encantado poder trabajar a gusto con él y dejar que saque toda esa sensibilidad. Es el guitarrista de Leize. Y en algunas canciones está a los coros Oier Palomo, que además ha mezclado el disco en Brainfall Studios.

– El nuevo disco me recuerda al estilo de Eder Portolés, tu expareja, con quien has grabado su primer disco, ‘e-motion’.

– Bueno, en el disco de Eder he trabajado con ella en casi todos los temas, en la composición, producción y dirigiendo la banda en la grabación. Tal y como hacemos música Eder y yo, es difícil que no se encuentren similitudes o rastros de quien está. Creo que los dos hacemos la música con pasión y desde la profundidad, e intentamos dar espacio a los músicos que participan en ella.

– Sí, oyendo los discos uno se fija con facilidad en el acompañamiento de los músicos, en sus solos, etc. Tú y Eder hacéis una suerte de jazz-soul baladista y adulto, con músicos de alto nivel.

– En mi caso me gusta la etiqueta Yacht Rock para mi música. Una etiqueta que surgió como un meme para describir la música que hacían diferentes músicos de California y alrededores: Steely Dan, The Doobie Brothers, Michael McDonald, Toto, Cristopher Cross… Aunque yo no sueno así del todo, creo que en definitiva es la misma miscelánea de sonidos soul, jazz, rock y melodía.

– Y lo mismo que le preguntaba a Eder no hace mucho te pregunto a ti: ¿por qué en inglés? Ya no vale lo de la sonoridad, las influencias personales, etc. Sidonie y Love Of Lesbian comenzaron en inglés y mira qué bien les va desde que se pasaron al castellano.

– El año pasado saqué un single en castellano, ‘Créeme’, grabado y producido con Kike Mora (bajista de Korrontzi y más). Pero ‘Holding Love’ nació de una casualidad: tenía reservado el estudio para hacer una producción de otros artistas y hubo que cambiar la fecha. Como no quería dejar tirado al estudio, me decidí grabar algo yo. Contacté con los músicos, podían, repasé demos y tarareos de canciones que tenía en el móvil, y preparé letras para ellas según me sentía en ese momento. Esas demos me sonaban mejor en inglés y escribo más rápido en inglés.

– Entiendo…

– Ser honesto en castellano y sentirme a gusto con lo que expreso me supone más tiempo. Valoré grabar alguna de las canciones en castellano, pero al final decidí desarrollar más este sonido y tirar de canciones que veía más claro y rápido en inglés. Fuimos al estudio y en un día grabamos cinco temas que no existían. ¡Yo quería grabar siete, ja, ja, ja!

– Ja, ja, ja…

– Los músicos solo habían escuchado mi voz al piano y ni siquiera los temas estaban terminados ni decididos. Debía ser así. Guardo canciones en castellano que buscan salir, pero no fue su momento ni su sonoridad. Cuando canto en castellano me salen otras raíces, entre roqueras y algo más aflamencadas también. Mis ancestros son extremeños. Así que quizás el próximo turno sea para canciones más melódicas españolas. No lo sé.

– ¿Y a qué le cantas? ¿De qué van las letras?

El disco se llama ‘Holding Love’, ‘Sosteniendo el amor’ o ‘Manteniendo el amor’. Así que habla del amor como guía de la vida. Mi propio desarrollo, conclusiones y un cambio de ciclo. Sobre todo de cara a comprender y entender de qué va la vida.

– Ya.

– En mi caso, canto para expresarme. Es algo natural para mí. No suelo pensar. Conecto con una emoción, la hago música y después le pongo palabras que van cobrando sentido. Hay un tema en el disco, ‘Love’, que salió directamente en un viaje de metro hace años. Este sí que tenía letra, porque vino así a mí, como algo puro y sin necesidad de darle vueltas. El resto cogen forma de mi expresión: es como si convirtiese la emoción en sonido y después tradujese todo a un idioma, en este caso al inglés. Por eso quizás para mí es importante cuando escribo respetar la sonoridad de mi propia emoción.

– ¿Cómo has logrado llevar más de veinte años viviendo de la música? En 2018, en la anterior entrevista, por el segundodisco, ‘Life songs’, ibas catorce.

– Creo que lo de «vivir de la música» es un concepto erróneo. La música no te hace vivir ni te hace vivir más. A mi modo de ver, un artista, da igual la disciplina, debe aceptar que el arte no es estable. El artista, a mi entender, debe ser quien orbita alrededor del sistema y logra que el resto de personas puedan recordar lo que son al conectar con él. Un artista es como un puente hacia la realidad de la vida, hacia lo que de verdad somos, y no alguien que consigue que te fugues de tu realidad.

– Ajá. ¿Pero y eso cómo se monetariza durante veinte años?

– Una vez que aceptas eso, el resto es aprender a conseguir dinero con lo que eres, sabes y decides que es bueno para el resto. Ya sean clases, acompañamiento, impulsar a los demás, etc. En definitiva, se trata de aprender a valorarte. En mi caso, llevo trabajando desde los 18 años y he hecho de todo. Hoy en día la gente me paga por mi tiempo o por lo que aporto, así que tan pronto estoy dando clases, haciendo coaching, tocando, produciendo, como ayudando a otros a conseguir lo que quieren. E incluso ayudo a encontrarse personalmente a través de diferentes herramientas terapéuticas o de escucha. Si no buscas nada concreto, todo lo que llega y sirve puede generar beneficio, tanto a ti como a los demás.

– ¿Moverás en directo este repertorio?

– Sí, estoy desarrollando diferentes ideas para ello. Lo que tengo claro es que ya con los 43 años que tengo no me apetece hacer conciertos de cualquier manera, así que estoy buscando fórmulas que aporten. Por ahora tengo estas fechas cerradas: el 14 de febrero un concierto con grabación en directo en Tío Pete, que será algo especial que todavía estoy fraguando; 11 de abril en el Aretoa de Amorebieta-Etxano, en formato extendido; y el 2 de mayo en Bilbao, en la Sala Cúpula del Campos Elíseos.

– La Cúpula del Campos es la que suena bien, la perfectamente insonorizada. ¿En el disco nuevo sólo hay una versión, la de Marvin Gaye?

– Sí, valoré muchas más, pero al final usé ‘What’s going on’ como tema de calentamiento para la grabación. Como no ensayamos antes ni nada, quería tocar un tema que ya estaba hecho y que algunos músicos ya habían tocado conmigo. Aun así, creo que fluyeron más el resto de temas, que ni existían, ja, ja, ja… A veces que no exista nada hace que podamos ser más creativos y fluir mejor. Es posible que experimente en directo esta fórmula también.

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