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Describen el esqueleto más completo de un humano de hace dos millones de años

El hallazgo del fósil, en el que han participado investigadores catalanes, se produjo en 2012 y perteneció a un homínido de 1,60 metros y entre 30,7 y 32,7 kilos
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Un equipo de investigadores internacionales con participación de expertos catalanes ha descrito el esqueleto más antiguo y completo del Homo habilis, una especie humana extinta que probablemente fue ancestro del Homo erectus.
El fósil designado como KNM-ER 64061, fue recuperado en East Turkana, en el norte de Kenia, y tiene una antigüedad de más de dos millones de años. Se da la circunstancia de que en Turkana también se halló hace más de cuatro décadas al Niño de Nariokotome, nuestro ancestro mejor conservado con 1,6 millones de años.
KNM-ER 64061 fue un homínido muy parecido al Homo erectus, su sucesor, pero más bajo –medía 160 centímetros– y menos robusto–pesaba entre 30,7 y 32,7 kilos–. Sus brazos, en cambio, eran más largos y fuertes.
El hallazgo fue publicado en Anatomical Record. Y ha contado con la participación del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP-CERCA). Los especialistas destacan que aporta evidencias clave para comprender la biología y la evolución de los primeros humanos.
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El esqueleto incluye ambas clavículas, fragmentos de escápula, huesos del brazo y antebrazo, y partes de la pelvis y del sacro. Además, está asociado a un conjunto casi completo de dientes mandibulares, lo que permitió asignar con seguridad todos los huesos a un mismo individuo y a la especie en cuestión.
Hasta ahora solo se habían identificado unos pocos individuos con huesos claramente asociados a restos dentarios diagnósticos. «De hecho, solo se conocen otros tres esqueletos parciales muy fragmentarios e incompletos de esta especie tan importante», explica Fred Grine, autor principal del estudio e investigador de la Stony Brook University (EE UU).
Una Campaña de 2012
Los huesos fueron descubiertos en 2012 durante una campaña dirigida por Meave Leakey en East Turkana. Posteriormente, se recuperaron fragmentos adicionales que hubo que reorganizar como un rompecabezas antes de iniciar los análisis morfológicos.
«Meave Leakey me invitó a incorporarme al estudio en 2014, pero nuestro trabajo necesitó toda una década para completarse», señala Ashley S. Hammond, investigadora ICREA en el ICP-CERCA y coautora del estudio.
Entre los primeros homínidos y la aparición de Homo erectus se produjeron cambios adaptativos clave. Los análisis de KNM-ER 64061 muestran similitudes con Homo erectus y especies posteriores, pero también diferencias. Además de las mencionadas, las dimensiones de su antebrazo, más largo que en el Homo erectus, lo conecta con australopitecos como Australopithecus afarensis.
El enigma de las extremidades inferiores
Los huesos del hombro y del brazo presentan corticales gruesas, similares a las de los australopitecos y otros fósiles tempranos del género Homo.
Estas características podrían reflejar adaptaciones a un estilo de vida distinto al de Homo erectus. «Los brazos de Homo habilis están cada vez mejor documentados, y KNM-ER 64061 confirma que eran bastante largos y robustos. Lo que sigue siendo un enigma son las extremidades inferiores», añade Hammond.
El estudio fue liderado inicialmente por Bill Jungers, cuya labor pionera resultó decisiva para avanzar en la comprensión de la anatomía humana primitiva. Jungers falleció durante el desarrollo del proyecto, pero sus aportaciones siguen siendo centrales en el análisis de este fósil.
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